
Al llegar al aeropuerto de Praga, el costo del pasaje que nos cobraron los taxistas por unos 15 minutos de viaje a nuestro hotel fue exagerado. La mejor forma de desplazarse del aeropuerto al hotel es en bus o en metro. Un taxista nos quiso llevar al hotel por 900 CZK al ver que acabamos salir del metro y no nos orientábamos. Al echar un vistazo al mapa, descubrimos que el hotel estaba a 3 minutos andando de allí. Me alegra el hecho de no haber cogido el taxi, porque nos hubiera timado olímpicamente.
Los taxistas de Praga intentan robar a turistas cobrando recargo por cualquier chorrrada. Asegúrese que el precio establecido y pactado es final.
El alcalde de Praga, Pavel Bem, se hizo pasar por extranjero y fue estafado por un taxista de la capital, que le cobró seis veces más de lo que correspondía por un trayecto de tres kilómetros.
El edil accedió a una propuesta del diario 'Mlada Fronta Dnes' para que comprobara las prácticas abusivas entre el colectivo taxista en la capital checa.
Tras someterse a una sesión de maquillaje para ocultar su identidad, Bem y un miembro del diario abordaron un taxi y se dirigieron en inglés a su conductor para solicitar un trayecto de unos tres kilómetros desde las cercanías del Ayuntamiento de Praga.
Se trataba de uno de los recorridos habituales que hacen los casi cuatro millones de turistas que visitan Praga anualmente.
Después de que el taxista accionara el aparato medidor, el precio del servicio ascendió a 785 coronas (25,7 euros), cuando la tarifa oficial no debería superar las 130 coronas (4,2 euros), añade el diario.
Tras exigir un resguardo, Bem recibió un papel en el que figuraba el nombre de una empresa inexistente, un teléfono ficticio y ni siquiera la descripción del trayecto, por lo que el alcalde no salió de su asombro.
«El conductor se merece el castigo más duro, por lo que entregaré el caso a los órganos de control de la municipalidad», señaló Bem.
El alcalde lo intentó de nuevo y, al querer pagar en euros, resultó estafado ya que otro conductor fijó un cambio de moneda astronómico, que duplicaba el precio del servicio.
Finalmente, el alcalde se despojó del bigote y barba postizos y un tercer taxista no le cobró nada, después de que parara intencionadamente el medidor.
El año pasado, el Ayuntamiento de Praga emitió multas a 91 conductores de taxi por importe de 180.000 euros, y retiraron la licencia a ocho taxistas reincidentes en el robo, según fuentes de la municipalidad.
Entre los nuevos trabajadores que van a marcharse para Darlington es Ivan Krausko, de 53 años, ex-oficial militar quien no pudo encontrar trabajo en los últimos dos años y medio, supuestamente por la alta tasa de desempleo. Al sido preguntado como acabó el viernes anoche con la pandilla de gamberros ingleses, encogió los hombros y dijo: „Llevo más de 20 años trabajando en el ejército, para mí no es algo nuevo o excepcional … tengo mucha experiencia con ello“.
La mala fama de los colegas del señor Krausko data de los tiempos de comunismo cuando mucha gente eran compinches y agentes del servicio de inteligencia checoslovaco STB y pagados por escuchar las conversaciones sostenidas en los asientos traseros. Corren rumores que la mayoría de ellos roba despiadadamente practicando sus experiencias del STB a los clientes que se atreven a cuestionar los precios. Durante una discución escandalosa los taxistas condujeron al asiento trasero los eléctrodos para propinar a los clientes un choque eléctrico. Al principio de este año, el alcalde mayor de Praga, Pavel Bém, decidió proceder contra los taxistas corruptos y deshonestos después de haberse disfrazado de turista y haber sido robado. En respuesta recibió un par de cartas amenazadoras con las advertencias
como „ No te quitamos el ojo de encima“ que llevaban la firma „servicios de taxis“.